Si volcara mi mirada hacia el pasado, nunca me habría imaginado estar escribiendo estas líneas. No me hubiera imaginado estar tan conectada con el mundo de las energías y entender el poder que tienen y cómo influyen en nuestro entorno…

Aunque muchos estaréis pensando que al final todo está en la cabeza y que es más importante lo que pensamos y cómo actuamos que la propia decoración que nos rodea, puedo estar de acuerdo, pero solo a medias. Los que vivimos en un mundo frenético desde que nos despertamos, a pesar de intentar seguir las pautas del libro Miracle Morning de Hal Elrod, meditar unos minutos, tener un buen desayuno, hacer ejercicio, ser positivo y un largo etcétera que por desgracia nos es muy difícil cumplir TODOS LOS DÍAS, necesitamos que nuestro entorno, aquello que nos rodea constantemente esté correctamente equilibrado energéticamente.

Y de esto va el FENG SHUI: de armonizar espacios a través de los 5 elementos creando un equilibrio energético porque en ÁREA FENG SHUI vemos lo que otros no ven y por lo tanto equilibramos y neutralizamos con una sutileza incomparables. Los resultados: INCREIBLES.

Tuve la gran suerte de descubrir este tesoro antes de mudarme de casa. Recién casada, me puse a buscar casa, ya sabéis el dicho “La casada casa quiere” y es que a la vez estaba estresada en mi trabajo, tenía siempre que cumplir un sinfín de tareas por todas partes y quería encontrar esa casa de mis sueños, al menos dentro de mi presupuesto, para poder empezar a despegar mi nueva vida matrimonial. A pesar de tener algunos percances en la búsqueda de casa, como sucede casi siempre, estaba convencida que mi casa debía ser la que tenía que ser. Después de una gran decepción con un agente inmobiliario que prefiero no volver a recordar, me decidí a centrarme únicamente en lo que quería. Escribí en un papel el tipo de casa que estaba buscando, lo pedía todos los días de corazón y confiaba en que llegaría. Estaba tan confiada que incluso un día le dije a mi marido: “Voy a empezar a embalar mis cosas porque presiento que pronto vamos a encontrar nuestra casa”. Él se quedó mirando estupefacto como si estuviese volviéndome loca. Pero yo sentía que algo bueno se estaba avecinando. Por entonces empezaba a hacer mis primeros estudios Feng Shui y con cada estudio me sentía más próxima a esa llegada de mi nuevo hogar… Sentía ilusión, sentía alegría sin saber exactamente porqué simplemente confiaba y el Feng Shui me animaba a saber que mi próxima casa iba a ser la mejor casa que podía tener.

Así pues, solo un mes después de embalar la mitad de mis pertenencias y de estar totalmente tranquila encontramos NUESTRA CASA. Como todo había una cosa buena y otra mala. La buena era que tenía absolutamente todas las características que yo pedía en ese papel, incluida la distribución. La mala era el GRAN LAVADO DE CARA que debíamos darle. Sin embargo, todo lo malo lleva algo bueno y es que, aunque la casa se caía a nivel electricidad, pintura, puertas, suelos… PODÍA CREARLA A MI GUSTO. CADA CUARTO IBA A TENER LOS COLORES Y MATERIALES QUE YO QUERÍA GRACIAS AL FENG SHUI. Por supuesto hice el estudio y diagnóstico de mi casa, más ilusionada que nunca me dispuse a decidir cada rincón a través de los 5 elementos. Mi hall necesitaba estar potenciado por el elemento madera así pues lo pinté en verde, lo decoré con plantas, cambié el suelo por uno más lujoso y armonioso… y zona por zona transformé una bonita casa en una casa MARAVILLOSA Y TOTALMENTE FENG SHUI…

¡Los resultados desde que empecé a vivir ahí fueron una auténtica maravilla… Solo sé que creo en el FENG SHUI Y ME MOLA!