Seguramente te suene le término “vacío” pero quizás no sabes qué es exactamente o cómo aplicarlo en tu vida. Quizás hayas leído el libro de la “Magia del Orden” de Marie Kondo y tampoco haya surtido efecto en ti. O acaso has intentado en varias ocasiones ordenar cada habitación sin éxito y has vuelto a pensar que nada funciona para tener todo en orden. Pero primero pregúntate: ¿Qué es el orden para ti? Para mí el orden es tener cada cosa en su sitio, saber dónde está cada objeto que necesito en todo momento y desde luego no buscar por todas partes perdiendo mi preciado tiempo.

De pequeña era un poco maniática del orden y es que, aunque desordenara jugando, abriendo y cerrando cajones, necesitaba irme a la cama con la sensación de saber que todo lo que me rodeaba estaba en su sitio. Con el paso de los años esa obsesión por poner hasta las zapatillas de dormir en línea recta fue desvaneciéndose y según se acercaba la adolescencia fui convirtiéndome en una persona un poco desordenada y despistada. Además, las mujeres tendemos a comprar desde ropa hasta múltiples accesorios, desde zapatos para diversas ocasiones hasta miles de cremas y productos de belleza… Con el paso de los años me di cuenta de que la mitad no era necesario y ni si quiera me gustaban como el primer día.

Sin embargo, a medida que vamos sintiéndonos más seguras de nosotras mismas, somos capaces de discernir entre lo que nos gusta y nos queda bien y lo que pretendemos tener en nuestros armarios porqué sí. Este es el momento clave para empezar a hacer el vacío.

Después de casarme, estuve viviendo un año en casa de mi madre ya que ésta estaba viviendo en el extranjero por una larga temporada. Sin embargo, a pesar de seguir en mi casa de toda la vida, necesitaba irme de ahí, crear mi propio hogar y por supuesto hacer un buen “vacío” de absolutamente todas mis pertenencias. Así pues, antes de mudarme a mi nueva y primera casa propia empecé a coger objeto por objeto, prenda por prenda y a sentir todo lo bueno que había vivido con cada uno. Si te gusta algo y sabes que te queda bien y que además vas a ponértelo mucho quédatelo sin pensarlo. Si de lo contrario empiezas a dudar, no te acuerdas de cómo te sienta o simplemente te da pereza, descártalo. Así de fácil. Olvídate de los objetos “souvenirs”, de los regalos o de las cosas por compromiso. Todo lo que esté a tu alrededor debe servirte, debe tener y darte vida, debe tener un significado para ti. Cuando digo todo me refiero hasta la pasta de dientes. Es fundamental que sepas QUÉ TIENES Y PARA QUÉ LO TIENES. De pronto te darás cuenta de que incluso después de hacer un vacío tal y tal cosa tampoco las necesitas y las sustituyes por otros flechazos. De pronto esa crema facial que llevas usando varios años deja de ser tu must y te lanzas a probar algo más natural, más suave, más fácil de llevar… Es fundamental desechar (dar, regalar, vender, tirar) por varias razones:

          Para dejar paso a nuevas cosas: objetos, aventuras, ideas…

          Para sentir liberación

          Para abrirle una gran puerta a la armonía y limpieza.