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Madre Teresa de Calcuta, siempre decía que es mejor agotarse que oxidarse. Para Madre Teresa, fiel luchadora por el prójimo, agotarse era renovarse, vivir en constante adaptación y saber qué hacer con cada persona que se cruzaba en su camino. Es vital renovarse y seguir adelante en lugar de dejarse llevar sin intentar mejorar, sin intentar realizar un cambio… Porque acabamos marchitándonos como una triste flor…

En Feng Shui la renovación es el impulso al cambio que todos necesitamos… Tu casa es el reflejo exterior de tu interior. Hoy en día no podemos obviar las energías. Aunque no las veamos están en ti, están en todas partes, desde el café que bebes cada mañana, la ropa con la que vistes o el ordenador al que te conectas, hasta la cama en la que te acuestas todos los días.

Tenemos la gran suerte de tener muchas herramientas para mejorar a diario, para mejorar personalmente. Disponemos de acceso a incontables conferencias sobre el poder de la mente, la poderosa visualización, ejercicio físico y mental, alimentación, pensamiento positivo, reestructuración de creencias, trucos para mejorar la memoria, habilidades para relacionarnos, ideas para conseguir mayor inteligencia emocional. Y por supuesto contamos con los Top 10 para conseguir más prosperidad, tener dinero en menos de lo que canta un gallo, ser más inteligente, ser o parecer más atractivo y todo tipo de inspiraciones para ser mejor persona.  Pero… no hay que olvidar que entre todo el barullo de nuevos gurús hay que saber diferenciar entre expertos y “quiero, pero no puedo”. En Feng Shui pasa lo mismo, aparecen cada día nuevos “expertos” que pretenden solucionar tu vida con un simple análisis y luego llegan las lamentaciones y el mito de que “el feng shui es un fraude”. Por suerte, sí existen expertos en Feng Shui como nosotros cuya misión principal es mejorar en entorno de los demás y por ende una mejora en la vida de las personas que nos contratan. Con todo esto quiero decirte que existen múltiples expertos, médicos, psicólogos, coachs que nos alientan a ser mejores personas, pero solo y únicamente solo somos nosotros los responsables de hacer que cualquier cambio sea posible. Y esto se llama VOLUNTAD. Y es tu voluntad la de decidir cómo cambiar, cuando cambiar y con quién dar el paso a cambiar, a renovarte.

Podemos leer infinitos libros, ir a innumerables sesiones de terapia, viajar hasta Koh Phangan para bailar bajo la luna llena o volar hasta el Tibet para encontrarnos con el poder de la meditación. Pero solo nuestra conciencia de querer cambiar algún aspecto de nuestra vida será el impulso para renovarse.

Gracias al Feng Shui yo he descubierto el poder que tiene cada objeto colocado en mi casa. Con el Feng Shui he vivido casos de éxito tan alucinantes en mis clientes que simplemente hay que probar y renovar aquello que no está funcionando como debería.

A pocos les gusta hablar de las energías porque sí. Parece que poco a poco es un tema que va cogiendo fuerza dejando de parecer algo esotérico. Todo empieza en nuestro hogar y en dónde nos encontramos más tiempo del que nos gustaría, nuestra oficina. Y es que es totalmente entendible que para cualquier persona de mente 100% racional, si no ve no cree, le cueste aceptar que tenemos unas energías rondando por ahí, que nos afectan y que se pueden mejorar… A veces es difícil entender que científicos, astrónomos y varios expertos creasen tantas métricas y escuelas para definir el poder de las energías en nuestro entorno. Todo en esta vida es cuestionable, pero a mí me gusta opinar cuando ya he probado aquello de lo que dudaba… Cuando he usado, intentado, tratado cualquier tema lo suficiente como para comprobar sus efectos es cuando me atrevo a dar mi opinión. Por eso es importante dar el salto a la renovación para comprobar si trae beneficios o no. Hay que apartar por un momento nuestra mente cerrada, abrirnos y dar paso a algo nuevo… porque como una flor que abre su nuevo capullo, es mejor renovarse que morir…